PODEMOS HACER LO QUE QUERAMOS…

El arte de vivir en paz, armonía y felicidad, es maestría que se adquiere y se desarrolla al experimentar la verdad, la realidad del momento presente como es. Sin embargo ignoramos que las experiencias de cada momento son procesadas por una mente igualmente ignorada y desconocida por nosotros mismos, y por tanto, descontrolada. Generando constante insatisfacción, sin control, sin dominio, “Esto es bueno; no, trata esto; no, quizá esto; no mejor….”
Muchas mentes diferentes aparecen, porque funcionan dentro de nosotros cada minuto, cada día, “Yo quiero esto”; un minuto después,” No, yo quiero aquello.” Nos confunden, nos alteran, nos tensan, toda la estructura física tensa, toda la estructura mental tensa. Esta tensión no nos la quedamos para nosotros mismos, sino que empezamos a distribuir tensión en aquellos que nos rodean, generando tensión, insatisfacción, sufrimiento.
En un nivel superficial de la mente tratamos de relajarnos, tratamos de relajar la mente, tratamos de relajar el cuerpo y es deseable, pero al desconocer e ignorar a estas mentes, ignoramos que en lo profundo, esa tensión constante continúa, como la agitación, porque un constante análisis continúa, una constante generación de negatividad continúa, y eso nos hace sentir insatisfechos.
El arte de vivir se adquiere y se desarrolla al experimentar la verdad, la realidad del momento presente dentro del marco de nuestro cuerpo, experimentando la combinación de procesos mente-cuerpo inconscientes, los cuales generan la percepción del momento presente del que si somos conscientes.
El arte de vivir esta perdido, porque lo desconocemos. Tratando de recordar los pasados hermosos, atormentándonos por los recuerdos dolorosos, nos lamentamos por lo que pudo ser y no fue, por cambiar lo que ya quedo en el ayer. Tratando de imaginar el futuro, de soñar la realización de nuestros anhelos, nos tiramos a la inactividad de la fantasía ociosa, y no utilizamos el impulso y la energía de la imaginación creativa en la realización y concreción de nuestros sueños.
Preocupados por la aprobación social, nos esclavizamos a los cánones del deber ideal y no establecemos nuestra escala de valores personal, intima, privada, que nos dé acceso a l propia realización. Liberarnos de los lastres culturales, sociales, religiosos, que nos impiden destacar del resto, tal parece que “sobresalir, está mal visto”.
Por qué es malo el placer, por qué disfrutar de la vida es señalado y sentenciado, por qué la vida privada puede perturbar la vida pública. Porque las cúpulas del poder desde que las sociedades humanas eran manadas, han pretendido establecer medios de control para prevalecer en el liderazgo.
Sin embargo, las reglas cumplen con el importante objetivo de mantener la armonía y la paz en las relaciones entre los individuos de una sociedad. Pero debemos entender que las normas regulan la vida social, y mientras la vida íntima o privada, no perturbe esa paz, lo que se haga en solitario o en sociedad entre dos personas o un grupo reducido, con carácter de privado, debemos disfrutar lo que vivimos cada instante sin culpa, sin remordimiento y con plenitud.
El ser humano no puede escapar de la realidad, ni de su propia conciencia, por tanto, debemos actuar en consecuencia con las libertades que nos quedan, la libertad de sentir (emocional y físicamente), la libertad de pensar y la libertad de expresar.
“El hábito mental de apetencia insaciable por lo que no hay, implica una igual e irremediable insatisfacción con lo que hay”.

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